2月28日
ME
MASTURBO PENSANDO EN TI - Entonces me di cuenta que tus manos en
realidad habian sido las mias, que el cuerpo que abrazaba era solo la
almohada, que tu miembro dentro de mi, solo fue mi sabanaME
MASTURBO PENSANDO EN TI Entonces me di cuenta que tus manos en realidad
habían sido las mías, que el cuerpo que abrazaba era sólo la almohada,
que tu miembro dentro de mi, sólo fue mi sábana
Como
te encanta ver mi cuerpo desnudo, como disfrutas de mis pechos, como
gozas al ver mis nalgas, imaginándote dentro de ellas. Te gusta mi
sexo, te excitas con mi voz.
Cuanto deseo ya sentirte sobre mi
cuerpo... Como deseo tus caricias, tus manos, tu fuerte respiración
sobre mi cuello, el sonido tan excitante y ardiente de tus gemidos.
Cuantas
noches me he masturbado pensando que hacemos el amor, en mi mente lo
hemos hecho de muchas maneras y en diversos lugares. Me aferro a mi
almohada, la abrazo como si fuera tu cuerpo, tu cara y así pego mi cara
a ella... Acostada en la cama y boca abajo, busco la forma de encontrar
mi clítoris, ya sabes como disfruto masturbándome.
Esta noche
quiero transportarme hasta donde tu estas, encontrarte, hacernos el
amor como dos locos sin remedio. Me masturbare fantaseando que estoy a
tu lado, que estamos en algún lugar desértico, a la intemperie, con la
luna y las estrellas de testigos. Y así, teniendo por techo el cielo
amarnos hasta quedar rendidos. Sentados sobre una manta en el suelo me
abrazo fuertemente a ti, me susurras al oído como si alguien más
pudiera escuchar, que hagamos el amor.
Así, entrelazados
nuestros cuerpos, comienzas a besarme tiernamente, mientras tu mano
derecha comienza un recorrido por mis muslos buscando alcanzar algún
punto que te deje ver como me excitan tus besos.
La vas
subiendo sin prisa, tu mano pasa por alto lo que mis piernas ocultan,
sigue su recorrido por mi cintura, nuestras bocas siguen unidas,
nuestras lenguas se encuentran en una danza sensual y rítmica. Tu mano
desea apasionadamente sentir mi piel pero se ha encontrado un obstáculo
en el camino, mi blusa. Hábilmente logra meterse bajo ella y así
finalmente tocar mi cintura desnuda.
Tu mano no se conforma y
emprende nuevamente el recorrido hacia el norte de mi cuerpo, logrando
dar con un par de montañas, suaves y carnosas, las acaricia dulcemente,
hasta que nota algo pequeño ponerse erecto, sí, han sido mis pezones
que no se resisten a las caricias Finalmente nuestras bocas y lenguas
deciden darse un respiro. Nos miramos a los ojos, buscamos en ellos la
pasión que sentimos el uno por el otro, el amor que nos gritamos sin
decir palabras.
Decides que es hora de que la blusa no estorbe
más, me la vas quitando con apuro. Al instante se aprecian mis pechos,
debido a la falta de sostén. Como ya antes habías adivinado con tu
mano, en efecto mis pezones estaban muy erectos, pidiendo a gritos tu
boca. Pero decides volver a probar mis labios, esta vez
apasionadamente, de allí pasaste a mi cuello...
No pude evitar
suspirar mientras lo hacías y tu mano en mis muslos, tratando de llegar
a mi rincón escondido y sin lograrlo aún. Por fin tu boca llegó hasta
mis pechos, estos se dejaron besar, acariciar con la lengua llenos de
lujuria, esta vez se me escapó un gemido que te encendió más y
ardientemente bebiste de mis pechos.
Entre mis piernas se
desarrollaba una guerra, entre tu mano y mis muslos, estos cedieron y
dieron entrada a tu ya desesperada mano. Encontrando ésta por fin lo
que tanto deseaba, tocar lo que había en el interior de mi falda, de
mis muslos, de mi panty. Acariciaste sin cesar mi sonrisa vertical
sobre el panty que te impedía tocarla a flor de piel.
Arriba
tu boca no dejaba de beber de mis pechos, yo ardiendo de placer,
respirando cada vez más aprisa, y cada vez más se me escapaban los
gemidos. Decidiste que ya era hora de que viera tu piel, tu carne y así
te despojaste de tu camisa, de tu pantalón, quedándote sólo en ropa
interior.
Ya se hacía notar muy bien como tu pene estaba erecto,
y quería salir de la trusa, te aguantabas las ganas de tomarme de una
vez. Sacaste mi panty, y subiste mi falda para apreciar mis encantos,
esos que tantas veces habías visto a través de la cámara de una
computadora, ya por fin los tendrías frente a ti, para ti, tocarlos
como ya lo hacías y ¿por qué no? besarlos como soñaste y te masturbaste
tantas veces pensando en ello.
Pero aún no era hora de que tu
boca y lengua jugaran allí, en cambio decidiste seguir tocando mi
clítoris, te excitabas cada vez mas sintiendo como
crecía y salía de su escondite con tus caricias. Tus dedos, tu mano toda se llenó de mi humedad.
Mis
gemidos te enloquecían y friccionabas más, decidiste emprender camino a
más profundidad, encontrando la entrada al paraíso, un dedo se abrió
paso y suavemente decidió explorar...
Abrí los ojos, ya no
estabas. Entonces me di cuenta que tus manos en realidad habían sido
las mías, que el cuerpo que abrazaba era sólo la almohada, que tu
miembro dentro de mi, sólo fue mi sábana...así me quedé dormida.